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En la F1 la tecnología transformó monoplazas en máquinas de fuego, afirma el mexicano Jo Ramírez

En la F1 la tecnología transformó monoplazas en máquinas de fuego, afirma el mexicano Jo Ramírez

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▲ Con los actuales avances, el equipo Red Bull tiene el mejor automóvil, pero antes la Fórmula 1 era menos tecnología y más corazón, considera el egresado de la UNAM.Foto @schecoperez

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▲ El ingeniero mecánico (izquierda) pone a Verstappen a la altura de Ayrton Senna (derecha).Foto MexicoGP

Alberto Aceves

Periódico La Jornada
Miércoles 25 de octubre de 2023, p. a11

Jo Ramírez, ingeniero mecánico de la UNAM y director de McLaren en tiempos en que la rivalidad entre Ayrton Senna y Alain Prost deslumbraba al mundo del automovilismo, mira en los grandes carteles de la Fórmula 1 motores y carrocerías muy diferentes a las que tuvo en sus manos. Ante las grandes innovaciones tecnológicas de los equipos que han sobredimensionado el espectáculo, los monoplazas parecen máquinas de fuego que corren a cientos de kilómetros por hora. Cuando uno tiene un coche perfecto, como ahora Red Bull, lo único que puede hacer el resto es copiarlo para tratar de darle alcance, explica a La Jornada mientras cuenta los días para el Gran Premio de México.

Ramírez, jubilado y con 82 años, empezó a trabajar en Italia al lado de grandes pilotos como Jackie Stewart y Emerson Fittipaldi gracias a su amistad con Ricardo Rodríguez, entonces miembro de la escudería Ferrari. Aunque no habla mucho al respecto, el mexicano fue uno de los principales mecánicos que hicieron de McLaren en los años 80 una auténtica escuela de manejo. Cuando Senna llegó a las pistas, Prost ya era el número uno. Lo único que tenían en mente era ser campeones del mundo, no cabían los dos en una misma escudería, dice tratando de ser objetivo al momento de definir a las dos leyendas de la F1.

Los caprichos del destino quisieron que Senna, quien alteró para siempre el devenir de este deporte, muriera en 1994 en un escalofriante accidente sobre la curva llamada Tamburello, en el Gran Premio de San Marino. Para ascender a la categoría de leyenda pagó el precio más alto, recuerda el ex director de McLaren, uno de los amigos más cercanos del mítico pilo-to, con 479 Grandes Premios en su carrera. Pensar en las diferen-cias entre aquellos monoplazas y los actuales es casi como sumergirse en una película antigua, donde la Fórmula 1 era menos tecnología y más corazón.

El de ahora es un mundo completamente diferente. Cada año los pilotos bajan medio segundo en algún circuito y se encargan de mejorarlo en la temporada siguiente. Va a llegar un momento en que se detendrá el avance, pero todos los adelantos son maravillosos, admite. Yo me pregunto si, con todo esto, Max Verstappen no será el más grande piloto que hemos conocido en la historia. El problema es que para mucha gente se convertirá en leyenda hasta que no esté, porque la vida funciona así y lo mismo pasó con Senna. Hoy indudablemente es el rey de la era moderna.

En el mismo equipo del tricampeón del mundo, el mexicano Sergio Pérez atraviesa situaciones que para Ramírez resultan familiares. Está sufriendo lo mismo que el padre de Max, Jos Verstappen, cuando era coequipero de Michael Schumacher. Esos tipos son fenómenos, van demasiado rápido. Alcanzarlos o estar al nivel de ellos, sólo es para unos cuantos, señala y marca de referencia los años 90, cuando ambos pilotos rivalizaron en la misma escudería (Benetton).

Fue una pena cuando Senna murió, porque Schumacher era el próximo que despuntaba e íbamos a tener unas batallas fabulosas. Pero ese momento al final no llegó. A Checo le afectó creer que estaba a la altura de Max después de la temporada pasada. En un equipo como Red Bull, que alcanza constantemente la perfección, no es necesario darle un coche inferior para que llegue mucho más atrás. Aunque algunos pretendan decir lo contrario, Pérez lo sabe: los mecánicos no lo permitirían. Su verdadero problema es que no es un gran piloto en la calificación. Y cuando quieres estar a la altura de un campeón mundial, es necesario competir con el mismo instinto asesino.

El tapatío aventaja con 39 puntos al británico Lewis Hamilton (Mercedes) en la clasificación de pilotos, a falta de cuatro carreras. Para ser testigo del Gran Premio de México, Jo Ramírez viajó desde Andalucía, donde actualmente vive con su familia. No le preocupa la presión que puede existir de parte de miles de personas en el autódromo Hermanos Rodríguez, porque el futuro de Checo, sostiene, sigue estan-do en sus manos.

En México la expectativa es mucho más alta, pero una de sus grandes cualidades es que el entorno no le afecta. Mientras todo el mundo lo busca para pedirle fotos o firmas, él no altera sus emociones. Es como si hubiera nacido en una pista de carreras. Seguramente sabrá aprovechar el apoyo de todo un país.

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